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FONTE: Aporrea.org | 17/09/2020

La situación:

Para este próximo seis de diciembre (06/12/2020) el Consejo Nacional Electoral ha convocado a elecciones para elegir a los diputados a la Asamblea Nacional. Lo primero que hay que decir es que tales elecciones y su convocatoria están pautadas en la Constitución y tienen por objetivo el reemplazo por vía democrática de la actual Asamblea Nacional cuyo período vence el próximo mes de enero de 2021, de manera que su convocatoria es  inobjetable. Sin embargo, es necesario reconocer que la celebración de esos comicios en la fecha programada podría ser afectada porque Venezuela, como ocurre en el resto del mundo, se encuentra en medio de una Pandemia global de enormes magnitudes para la cual todavía la ciencia no tiene respuesta y que, naturalmente, amenaza, en el caso nuestro, con constituir una razón para que se produzca el diferimiento de los mismos debido al riesgo de contagio por la aceleración de la pandemia durante este último trimestre del año.

Desde el punto de vista político, aunque se ha querido presentar a nuestro país como si estuviera polarizado entre dos grandes fuerzas: los que apoyan a Maduro y su gobierno y los que aspiran bajo el liderazgo de Juan Guaidó tutelado por los Estados Unidos, a salir de Maduro mediante una invasión con el apoyo directo de ese país y sus aliados entre los cuales debe destacarse el gobierno colombiano, sin embargo las encuestas, y lo ratifican los ciudadanos en la calle, dicen otra cosa: una cifra cercana al 80% de los encuestados rechaza al mismo tiempo al gobierno de Maduro y también una invasión invitada por Juan Guaidó y sus seguidores.

Es claro que la enorme crisis multidimensional que atraviesa el país tiene entre sus causas más relevantes la gestión autoritaria, irresponsable, e incapaz del gobierno de Nicolás Maduro en temas tan importantes como la producción en general y especialmente de alimentos y petróleo; en la quiebra de las empresas de producción y servicios más importantes del país como PDVSA, CORPOELEC, Empresas Hidrológicas públicas, CANTV, CVG, MOVILNET, METRO, etc., en manos del Estado; y, particularmente, en su nulo interés por recuperar los enormes recursos que fueron desfalcados a la nación y fraudulentamente otorgados a intereses particulares que, según algunos cálculos, podría alcanzar la cifra de hasta 300 mil millones de dólares y que incluso, en más de una oportunidad, el propio presidente Maduro denunció públicamente sin que se hiciera diligencia alguna para su recuperación aunque sea parcial.

Por otro lado, también está absolutamente claro que el llamado “gobierno interino” de Guaidó, también ha manejado importantes recursos de la república en el exterior con el apoyo del gobierno de EEUU, siendo los casos de corrupción también cuantiosos, públicos y notorios.

Esta crisis cuya expresión más relevante es la emergencia social humanitaria, está reforzada, además, por el severo bloqueo económico que ejecutan los aliados internacionales de Guaidó y del cual no son pocos los “amigos” del gobierno venezolano que se benefician por los distintos negocios opacos asociados a las importaciones de insumos básicos como alimentos y medicinas.

Ante las anunciadas elecciones de diputados para la Asamblea Nacional se debe tener claridad en cuanto al porqué de las distintas posiciones especialmente frente a la abstención.

Por una parte, Guaidó y sus aliados internos y externos, llaman a la abstención y van a procurar por todos los medios que ésta sea masiva, con el objeto de que su resultado se vea internacionalmente como una deslegitimación del gobierno de Maduro y que con ello se pueda justificar la vulneración de la soberanía nacional a través de una acción internacional liderada por EEUU de cualquier naturaleza y magnitud para su defenestración e imposición de un gobierno funcional a sus intereses.

Desde el punto de vista del gobierno, resulta evidente que procurarán que la abstención electoral sea suficientemente baja como para dotar de un cierto grado de legitimidad los resultados, pero al mismo tiempo no tanto como para que ese 80% de descontento se ponga en movimiento de protesta, es decir, que se constituya en una gran manifestación referendaria en contra del gobierno. No es posible pasar por alto que el gobierno cuenta con una maquinaria que, como tal, con recursos, con direccionalidad, si la participación no es elevada, se impondrá por encima de la mayoría de los ciudadanos, especialmente tomando en cuenta la dispersión existente en la llamada oposición democrática.

Ese es el juego que está planteado y al cual nos quieren llevar unos y otros, los de Maduro y su gobierno autoritario, irresponsable y antipopular y los de Guaidó y sus aliados pro imperiales internos y externos. De allí debe surgir la respuesta popular. Ninguno de ellos plantea objetivos nacionales concretos y factibles para resolver la crítica situación de hambre y penurias de todo tipo en que se encuentra la nación más allá de la oferta, poco creíble además y en la cual coinciden, de unos bonos que son, de hecho, la negación de derechos de los trabajadores que creíamos inamovibles tales como la contratación colectiva, el salario digno y las prestaciones sociales.

Concluyendo:

Una gran abstención facilita las cosas a Trump y sus propósitos imperiales y podría sumir nuestra patria en una guerra y llevar a su desmembramiento; una mediana abstención perpetúa en manos de Nicolás Maduro, su gobierno y los intereses económicos y financieros que representan, la situación de crisis en la cual nos encontramos. Por esa razón hay que participar en defensa de la soberanía nacional frente a la injerencia imperialista. QUIEN SE ABSTIENE PUEDE TERMINAR SIENDO CÓMPLICE PASIVO DE UNOS U OTROS.

¿Qué hacer?

En consecuencia, la participación es fundamental, esto es, convertir estas elecciones en un gran REFERÉNDUM, un PLEBISCITO POPULAR en contra de Maduro y en contra de Guaidó y los intereses que ellos representan, ambos son el adversario a vencer. Pero no debe quedar allí: Esta nueva Asamblea Nacional electa por una masiva participación del pueblo en las próximas elecciones debe producir un gran acuerdo nacional que permita:

  • Rescatar la necesaria independencia de los poderes públicos;
  • Asumir un conjunto de iniciativas parlamentarias y políticas para solventar urgentemente la crisis humanitaria en la cual nos encontramos, incluyendo lo relacionado con las sanciones impuestas por Trump y su bloqueo económico;
  • Aprobar en muy corto plazo una LEY PARA EL RESCATE DE LOS DINEROS ROBADOS A LA NACIÓN Y SU DESTINO PÚBLICO.

Insistimos. Estamos llamando a votar por dos motivos fundamentales. Primero porque una participación masiva puede convertir estas elecciones en un referéndum que exprese el rechazo mayoritario de la población venezolana tanto al gobierno de Maduro, como a la política imperial del gobierno de Trump y sus aliados locales. Y, en segundo lugar, porque, si entre la pluralidad de candidatos que se le presenten al electorado, se elige una Asamblea Nacional que represente en una forma más genuina la diversidad de la sociedad venezolana, esta Asamblea podría convertirse en un ágora, el foro privilegiado para recuperar la política y debatir y negociar los problemas y el futuro del país.

¡¡¡POR UNA SALIDA A LA CRISIS, PACÍFICA, CONSTITUCIONAL Y SOBERANA!!!

¡¡¡RESCATEMOS EL VOTO COMO UNA EXPRESIÓN DE LA SOBERANÍA NACIONAL Y POPULAR!!!

Santiago Arconada   Juan García   Edgardo Lander 

Roberto López   Gustavo Márquez Marín   Oly Millán

Esteban Mosonyi   Héctor Navarro   Ana Elisa Osorio

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