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Un resultado sorprendente. Este es un verdadero veredicto sobre el recuento, aún no finalizado, de las elecciones presidenciales en Ecuador. El pasado domingo (7), Ecuador acudió a las urnas. En un proceso electoral general, en medio de la pandemia, se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la composición de la nueva cámara de diputados, así como un importante referéndum sobre la privatización del agua en Cuenca.

Al terminar este breve artículo, el recuento de votos está llegando a su fin -todavía quedan 5.000 actas por recontar con algunos problemas- lo que apunta a una segunda vuelta en la que Andrés Arauz se enfrentaría a Yaku Pérez o a Guillermo Lasso, con una ligera ventaja de unos pocos miles de votos para Pérez.

Las elecciones contaron con una gran participación, a pesar de la pandemia, con 13 millones de ecuatorianos habilitados para votar, en un contexto de creciente polarización, crisis política, económica y sanitaria en el país. El actual presidente, Lenín Moreno, no participó en las elecciones y deja el cargo con uno de los índices de aprobación más bajos de la historia, con apenas un 8%. Un total de 16 candidatos se presentaron a las elecciones presidenciales en el país andino.

Los ecos de la rebelión de octubre de 2019


El gran triunfo de la elección del domingo fue el hecho de estar condicionada por la agenda de los movimientos sociales y populares, que buscan representar en el ámbito político las demandas de la gran rebelión de octubre de 2019. En ese enorme gesto de rebeldía, la victoria popular expresó el rechazo a los planes de ajuste del Fondo Monetario Internacional y a las políticas neoliberales de Moreno, que traicionó el programa por el que fue elegido, rompiendo con Correa y su partido.

Los problemas se prolongan en el país. Todavía hoy existe una gran ola de descontento popular y la llegada del coronavirus al país no ha hecho más que agravar la crisis. Ecuador es uno de los países latinoamericanos más afectados por la pandemia, como se ha visto en la emergencia sanitaria de Guayaquil con los cadáveres expuestos en una plaza pública. Lenín Moreno también adquirió notoriedad internacional al entregar al activista Julian Assange para su extradición tras años de estar refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres.

Andrés Arauz, en representación de Rafael Correa, proscrito por persecución judicial, fue el gran ganador de la primera vuelta. Con el 32,11% de los votos, se quedó muy lejos de su promesa de ganar en la primera vuelta, pero superó con creces a los demás contendientes al obtener el mayor número de escaños en el Congreso, con 49 diputados, así como buenos resultados en las provincias.

La reñida lucha por el segundo puesto es la otra gran noticia de las elecciones. La burguesía, especialmente los sectores de la costa, donde se concentran los grandes conglomerados empresariales del país, han puesto todas sus fichas en la campaña de Guillermo Lasso. El ex banquero es y una de las personas más ricas de Ecuador, representante de la oligarquía neoliberal. Lasso es una especie de João Doria ecuatoriano y está en su tercer intento de ser presidente. Con algunas encuestas sesgadas, la burguesía ya se preparaba para una segunda vuelta «natural» contra el correísmo. Hasta la encuesta a pie de urna, ese era el escenario más probable.

Sin embargo, la irrupción de la novedad Yaku Pérez dio la vuelta a la situación. Con algo menos del 20% para cada uno de estos dos candidatos, la burguesía tiene un riesgo real, también gracias a la dispersión en muchas candidaturas, de quedar fuera de la segunda vuelta, lo que demuestra la derrota capital que se está confirmando para los neoliberales. Como ya se ha dicho, hasta el momento, Yaku Pérez lleva una pequeña ventaja de cara a la segunda vuelta, que se confirmará al final de los procesos de escrutinio y recuento en los próximos días.

Pérez es el candidato de Pachakutik, que ha expresado políticamente la movilización de octubre de 2019 con una línea enfocada en las comunidades indígenas, por una representación plurinacional que aún no tiene el Ecuador. El país tiene un déficit en el reconocimiento de las etnias indígenas en la sociedad y el Estado. Yaku levantó esa bandera. Además, se celebró el plebiscito denominado «En defensa del agua» en Cuenca -la tercera ciudad del país y ciudad de Pérez- contra la privatización del agua con fines mineros. Este plebiscito también se reflejó en las elecciones presidenciales.

El programa ecosocialista de Yaku Pérez ganó peso en alianza con sectores urbanos, críticos del correísmo, que se involucraron en las movilizaciones de octubre de 2019, como los movimientos juveniles, de mujeres y de los barrios populares. El economista Alberto Acosta, antiguo crítico del correísmo, también apoyó a Yaku, al igual que parte de la izquierda radical e independiente del país. Aunque hay problemas, como las luchas internas dentro de la CONAIE y el Pachacutik, en las que Pérez se puso del lado de los sectores más moderados frente a los sectores más combativos del movimiento.

También cabe señalar dos notas adicionales. En primer lugar, la profunda división de la burguesía ha dado pie a otros fenómenos. El candidato de centro Xavier Herbas, del Partido de la Izquierda Democrática -más moderado y crítico tanto con Correa como con Moreno- alcanzó más del 15%, especialmente en los grandes centros urbanos y en la capital del país. Con aspiraciones difusas y democráticas, aunque poco contundentes en su crítica al neoliberalismo, Herbas utilizó las redes sociales para captar un sentimiento ambiguo de las clases medias acomodadas, que no se veían ni en el retorno del correísmo ni en la postura reaccionaria y pro-ricos de Lasso. Además, el hecho de la victoria de más del 80% en el plebiscito en defensa del agua en Cuenca, contra la privatización y la actividad minera depredadora, abre un camino fundamental a seguir en el debate sobre qué tipo de modelo de desarrollo es necesario para afrontar la crisis.

Una interesante oportunidad política

Como ya hemos apuntado, este breve artículo pretende marcar la verdadera tormenta política que se está produciendo en Ecuador, con las «noticias» que se expresan en las encuestas. Una vez consolidado el resultado y oficializada la segunda ronda de votaciones, escribiremos un artículo más extenso para analizar los retos que nos esperan.

Por ahora, sin embargo, se ha producido una enorme derrota para las oligarquías, su prensa y sus institutos de investigación. La elección ecuatoriana indica un camino sobre la relación de fuerzas entre las clases en el continente, sumándose al reciente proceso electoral en Bolivia, las expectativas sobre la constituyente en Chile y la elección en Perú. El escenario andino es un estímulo para toda Sudamérica. La lucha popular gana y el imperialismo pierde. También indica un espacio para que la izquierda enfrente las contradicciones del progresismo, sin descuidar la necesidad de la unidad para derrotar los planes neoliberales y los intentos autoritarios.

Desde Ecuador, una tierra conocida por sus erupciones volcánicas y políticas -ha habido varias a lo largo del siglo XXI- surgen nuevos e interesantes vientos. Hay que seguir con atención y alteridad la oportunidad política que se está desarrollando.

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