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Via Esquerda.net

El último viernes a la noche hubo una revuelta en la capital paraguaya. Miles de personas se manifestaron, rompieron las barreras de seguridad alrededor del Congreso, levantaron barricadas y arrojaron piedras a la policía. Del lado policial se dispararon cañones de agua, balas de goma y gases lacrimógenos. Hubo al menos un muerto y 29 heridos, 18 manifestantes y el resto de policías.

Los enfrentamientos hicieron que el jefe de policía Silvino Leguizamón pidiese un alto el fuego. Antes, un grupo de policías había levantado un blanco frente a la multitud. Las balas de goma que usaban habían desaparecido. Después de eso, la manifestación volvió a ser pacífica.

La causa de la contestación es la gestión de la pandemia. El sistema de salud del país está colapsando, las camas en cuidados intensivos se han agotado, faltan medicamentos, la vacunación se ha retrasado, ha llegado a menos del 0,1% hasta el momento, y el número de infectados sigue aumentando con 115 contagios por cada cien mil habitantes durante la semana pasada.

El ministro de Salud, Julio Mazzoleni, ya había renunciado tras una votación en el Senado exigiendo su salida por «negligencia, improvisación e inoperancia». Pero las protestas no se detuvieron por eso. Tras la manifestación, se realizó una vigilia exigiendo la salida del propio presidente.

“Fora Marito” fue una de las consignas que se escucharon a lo largo del día. Es el Jefe de Estado Mario Abdo Benítez a quien se refieren. Este, líder de lo que se convirtió en el partido único durante la dictadura e hijo del ex mano derecha del dictador Alfredo Stroessner, ocupa el cargo desde 2018 con una plataforma política que combina el liberalismo económico y el conservadurismo, tratando de resistir. Este sábado, su portavoz declaró que “escuchó a la ciudadanía” y por ello pidió a todos sus ministros que renunciasen. Pero eso no fue lo que exigieron los manifestantes.

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