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MORENA

Instrúyanse, porque necesitaremos de toda nuestra inteligencia;

Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo;

Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza.

Antonio Gramsci, L’Ordine Nuovo, año I, nº 1,

1° de mayo de 1919.

México entre las pandemia, la recesión y el reparto del pastel electoral

2021. Año electoral en los Estados Unidos Mexicanos (México). Tras un año de pandemia prolongada, una recesión internacional que desplomó la economía mexicana, la cúpula política del país, se apresta a repartirse el pastel electoral (el 6 de junio se renovarán más de 20 mil cargos de elección popular, 500 diputaciones de la Cámara Federal, 15 gubernaturas, 30 congresos estatales, mil 900 ayuntamientos, un electorado inscrito de 90 millones de personas y un presupuesto de 7 mil 226 millones de pesos, unos 361 millones de dólares).

Será la primera prueba de fuego electoral para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y su llamada “Cuarta Transformación” (4T) de México. Las elecciones presidenciales serán en el 2024. No se juega poco, es la antesala para la permanencia de MORENA en el gobierno o su derrota frente a la derecha, no porque sea el partido del gobierno un partido de izquierda, sino porque se dice antineoliberal y de izquierda, aunque sus líderes son tan de derecha como la derecha mexicana, pero ya lo explicaremos más adelante.

Encuadre. Como sabe todo el mundo, el presidente AMLO ganó con más de 31 millones de votos en 2018, marcando un tsunami electoral que dejó paralizada a la vieja cúpula del país, la derecha (los conservadores les llama el presidente) conformada por los viejos partidos políticos (el PRI que gobernó el país durante 8 décadas, el PAN que gobernó dos sexenios y la “izquierda”, el PRD que nunca llegó al poder, porque se dividió y surgió el partido del actual presidente: MORENA o el partido en el gobierno sin poder). En 2018 no fueron juntos. El PRI por su lado; el PAN y el PRD coaligados, pero ahora, parafraseando a Borges: Los une no el amor, sino el espanto. MORENA nació en 2010 como “Movimiento de Regeneración Nacional”, y luego de las elecciones de 2012, el movimiento resolvió (20 de noviembre de 2012), convertirse en un partido político. Sin embargo, no se ha estructurado en un verdadero partido y tampoco es un movimiento social.

¿Qué elementos nos permiten caracterizar la coyuntura electoral y la situación política? Parafraseando a Antonio Gramsci podemos orientarnos en elementos claves: “Un estudio sobre la forma en que es preciso analizar las ‘situaciones’, o sea, la forma en que es preciso establecer los diversos grados de relaciones de fuerzas, puede prestarse a una exposición elemental de ciencia y arte político, entendida como un conjunto de cánones prácticos de investigación y de observaciones particulares; útiles para subrayar el interés por la realidad efectiva y suscitar intuiciones políticas más rigurosas y vigorosas. Al mismo tiempo hay que agregar la exposición de lo que en política es necesario entender por estrategia y táctica, por ‘plan’ estratégico, por propaganda y agitación, por ‘orgánica o ciencia de la organización y de la administración en política.”.

Como dice el artículo de Edgar Sánchez, dos bloques se disputarán el pastel electoral: la alianza “opositora” Va por México, conformada por el PAN, PRI y PRD (acordó una coalición en 219 de los 300 distritos electorales federales) y la coalición del partido del gobierno (la coalición Juntos Hacemos Historia, integrada por Morena, PT y Partido Verde, acordaron contender unidos en 183 distritos electorales por los espacios en la Cámara de Diputados). Otros partidos, más pequeños participarán, pero el teatro de operaciones electorales se polarizará entre las dos coaliciones antes mencionadas. Y, dentro de la coyuntura, un elemento dinámico, semiespontáneo: la Rebelión de las Bases en el partido del gobierno que no fue calculado ni previsto

No le dedicamos más palabras a esas Coaliciones, porque ya el texto interesante de Edgar Sánchez describe en detalle las fuerzas, candidatos y candidatas que lucharán en las elecciones del próximo mes de junio. Sin embargo, falta actualizar una información: el Instituto Nacional Electoral (INE) desechó al menos 50 candidaturas de MORENA por no reportar “gastos de precampaña”, lo cual es un revés importante para el partido del gobierno, sobre todo por dos candidaturas gubernamentales en los estados de Michoacán de Ocampo y Guerrero (https://centralelectoral.ine.mx/2021/03/25/version-estenografica-de-la-sesion-ordinaria-del-consejo-general-25-de-marzo-de-2021).

¿Qué es lo nuevo de este teatro electoral? ¿Mario Delgado/Gabriel García los “Príncipes” de MORENA?

Rebelión, en sentido general,

es un acto de resistencia a la autoridad,

o de desobediencia

cuando existe obediencia

debida a una organización jerárquica.

Wikipedia España.

En la visión de diversos sindicalistas, luchadores sociales o militantes del partido del gobierno (MORENA) o que incluso están fuera del partido, es lo que hemos llamado “La Rebelión de las Bases Morenistas”. Un acto de resistencia y no tomamos la definición de la Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014) porque la define como un “delito”. Se trata de un desacato a la cúpula (llamada “espuria” por los militantes agraviados) que se han impuesto en la directiva de la organización e impone, con todo tipo de argucias, las candidaturas electorales.

La cúpula de MORENA (tras una imposición del presidente del partido en un personaje gris y muy derechista, Mario Delgado) se rebelaron en todos lados: entidades federativas, municipios, barrios y comités estatales y municipales contra las imposiciones de la cúpula morenista (“los de arriba”). Seguramente, con el consentimiento del presidente del país (formalmente no debe participar en la contienda interna del partido).

No mentir, no robar, no traicionar (principios morenistas) se convirtieron en un slogan, en unos principios vacios en boca de los líderes “espurios”. ¿Cómo analizar la coyuntura electoral? Desde arriba y desde abajo. Las elecciones 2021, serán un plebiscito a la 4T y la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador y, que podría ser la última elección de MORENA. Sus dirigentes, al parecer, creen que trabajan por el triunfo del partido pero en realidad, están trabajando para una posible derrota que los lleve a perder la mayoría del Congreso Federal y fortalezca a la coalición de derecha acaudillada por el PRI y el PAN.

Es claramente observable el papel protagónico en la coyuntura de los políticos conservadores el canciller Marcelo Luis Ebrard Casaubón, el senador Ricardo Monreal Ávila y Gabriel García Hernández, Coordinador General de Programas Integrales de Desarrollo (coordina a los delegados estatales y regionales del gobierno federal). Son la cúpula visible de “los de arriba” de MORENA). Es importante preguntarnos por qué el silencio y la sumisión de los grupos progresistas de Morena en la dirección política nacional e incluso del mismo Obrador por que apoya estos grupos conservadores que sin duda imponen una crisis para paralizar el partido. La Secretaria General, Minerva Citlalli Hernández Mora, que por su juventud y tradición de lucha social (ex diputada y ex senadora) se ha venido adaptado a los dictados de la cúpula morenista.

En realidad MORENA no es un partido político en el sentido clásico de la definición, tampoco es un movimiento, puesto que el movimiento de más de 30 millones de electores de 2018 no fue organizado y se fue diluyendo por las pugnas internas de esa institución con registro legal de “partido político”. Parafraseando a Antonio Gramsci: “Dijimos anteriormente que en la época moderna el protagonista del nuevo Príncipe no podría ser un héroe personal, sino un partido político, el determinado partido que en cada momento dado y en las diversas relaciones internas de las diferentes naciones intenta crear (y este fin está racional e históricamente fundado) un nuevo tipo de Estado.”. Formalmente el morenismo de AMLO pretende cambiar el régimen político y sacar a la “mafia del poder”, incluso separar el dinero de la política, pero en estos años de gobierno, se ha mantenido la alianza con familias claves del dinero y de la mafia política; por el lado del “partido electoral”, no hay un príncipe como diría Maquiavelo, sino dos: el dúo “espurio” de Mario/Gabriel, operadores para cambiar algo y que todo siga igual… o peor.

De hecho es una organización con una débil estructura nacional, en los estados de la Federación y en los municipios. En estados como Michoacán, hay dos MORENAS: los de arriba y los de abajo. En los primeros se agrupan todos los que siguen a Gabriel García y, en los segundos, los que buscan dar organización e implantación en las bases, afiliados y militantes. La pugna es brutal, casi como enemigos irreconciliables. Otras rupturas importantes ocurrieron en Tehuacán, Puebla, donde la imposición llevó a Antonio Tenorio Adame a postularse por otro partido (Movimiento Ciudadano) y, según sus informes, la mayoría de la base morenistas no votará por su partido. El caso más sonado a escala nacional fue la “Marcha de la Dignidad” de la sindicalista Francisca Reséndiz Lara que se postuló como precandidata de morena de la entidad de San Luís Potosí, pero Mario Delgado impuso a la precandidata del gobernador priista. Francisca tras recorrer caminando más de 500 kilómetros para protestar contra la imposición de Delgado, decidió lanzar su candidatura independiente y llamar a no votar por MORENA en San Luís.

En síntesis, se generó una Rebelión de las Bases en 15 entidades y tomaron durante algunos días el edificio del Consejo Nacional de MORENA. Pero la cúpula no reaccionó, ni pestañeó, siguió con su plan de imponer todas las candidatura contra la base del “partido electoral”. Es importante resaltar que ese Consejo está formado por 300 consejeros, pero en realidad, un “príncipe” se impone. Bertha Elena Luján Uranga, luchadora sindical y social, preside este órgano cúpula de los morenistas, pero no ha podido frenar las imposiciones.

¿La Utopía posible?

Hace muchos años, cuando la izquierda era “ilegal” en 1976, cuando sólo había un candidato a la presidencia, un tal José López Portillo del PRI. Ese fue el año del esplendor del PRI, nadie podía competir con esa “cosa”. Pero Valentín Campa se postuló como candidato independiente por una coalición de izquierda: el Partido Comunista (PCM) y otras organizaciones de orientación trotskista (Liga Socialista entre otras). Sin registro esa candidatura representó el desafío de la izquierda al PRI. Campa se hizo diputado muchos años después y murió, era el símbolo de los comunistas que veían a un hombre entero, disciplinado, ferrocarrilero y no aceptaba las directrices de los rusos. Nunca fue a la Universidad pero era muy culto y autodidacta (estuvo muchos años presos con Demetrio Vallejo por la huelga ferrocarrilera de 1959, rota por el gobierno del PRI y la detención de 10 mil ferrocarrileros).

Pero se murió Campa. Ahora que el presidente AMLO gobierna (pero no tiene el poder), la izquierda está «desarticulada» en muchos grupos de propaganda y ningún partido de carácter nacional; de hecho, la izquierda adversaria de AMLO está hecha bolas (confundida) y los que se metieron a MORENA, están insubordinados a la cúpula derechista de MORENA. Nunca estuvo tan desfigurada la izquierda socialista, ni cuando eran ilegales como en 1976. Algunas organizaciones pretenden lanzar candidaturas independientes pero falta que logren las firmas necesarias para aparecer en las boletas electorales, mientras que la izquierda en MORENA, lanzó muchas candidaturas pero la absoluta mayoría fue bloqueada por la derecha del partido del gobierno.

Ahora que la Utopía es posible o sea una posible Cuarta Transformación de la República se adueñaron del partido (MORENA) unos pillos, como ya había ocurrido con el PRD, donde los llamados «Chuchos» coparon el partido y lo descarrilaron.

La Rebelión de las Bases Morenistas

La Rebelión de las Bases Morenistas se dio en los estados donde el dúo Mario/Gabriel impusieron sus candidatos, contados los surgidos de MORENA, sino prestados por el PRI, PAN o PRD. Ya lo hemos dicho para el caso de San Luís Potosí. La estrategia (si así se le puede llamar) del dúo es ganar la mayoría del Congreso de la Unión y las gubernaturas en juego, cueste lo que cueste, pero en realidad están preparando una posible derrota de MORENA en junio próximo, puesto que haciendo a un lado al partido, se apoyaron en los poderes visibles o fácticos para «ganar», cuando en realidad pueden perder o no alcanzar la mayoría para el cierre del sexenio de AMLO.

No hay duda que esos personajes indeseables para las bases morenistas no sepan lo que están haciendo: Creo que están para hacer perder a MORENA en las próximas elecciones, porque en el fondo trabajan contra la 4T o la Cuarta Transformación postulada por el gobierno de Obrador. El viejo político, Porfirio Muñoz Ledo (quien compitió la dirección contra Mario Delgado), expresó en una reunión con militantes de Morena inconformes porque la dirigencia nacional los desplazó e impuso como candidatos a personajes provenientes del PRI y del PAN: “Se pasaron de la raya. Morena no es democrático. Esto es el PRI… y es el PRI malo” (Proceso, 3 de abril 2021).

¿Quiénes están contra la 4T? Todos, no sólo la derecha (PRI-PAN-PRD). Así que los personajes que pueden descarrilar el tren de la 4T están al frente de MORENA.

La Asamblea Estatal de Bases de Morena (AEBM)

Esta misma tendencia de Rebelión se dio en el estado de Michoacán de Ocampo, con un matiz más organizado por la experiencia de lucha en la entidad, misma que llevó a la conformación de la Asamblea Estatal de Bases de Morena (AEBM), a la sombra de fuertes liderazgos fue creciendo, desarrollando identidad en más de 80 municipios (de 113) propiciando organización para incidir en la contienda electoral 2021, es importante señalar que muchos cuadros políticos crearon ilusiones y esperanzas en esta Asamblea.

Parafraseando a Antonio Gramsci: “Puede por eso decirse que el elemento de la espontaneidad es característico de la ‘historia de las clases subalternas’, y hasta de los elementos más marginales y periféricos de esas clases, los cuales no han llegado a la conciencia de la clase ‘para sí’ y por ello no sospechan siquiera que su historia pueda tener importancia alguna, ni que tenga ningún valor dejar de ella restos documentales.”. La Rebelión de las Bases no ha sido del todo espontánea, se ha ido formando una “dirección consciente” como es el colectivo de Michoacán, en Tehuacán o la organización en San Luís Potosí. Falta una dirección consciente en todo el país para que dispute la dirección de esa institución electoral a la cúpula de los “príncipes”.

Pero, cuando las contradicciones se ven insalvables es necesario tomar decisiones y es importante resaltar que hablar de coyuntura es hablar de tiempos, actores y objetivos para construir la perspectiva en escenarios a corto, mediano y largo plazo en esas utopías de construir mundos mejores. Desde ese contexto podemos visualizar un horizonte general con dos escenarios y sus matices

Las pasadas elecciones federales en el 2018 fueron un huracán que plasmó una esperanza en las urnas con más de 30 millones de votos: por una nueva nación libre de corrupción, violencia, con bienestar, con justicia social y posibilidades de vivir en convivencia humana, fuera de esas políticas mercantilista que impone el neoliberalismo y sus personeros que acechan en Morena.

Esa es la Cuarta Transformación del horizonte. Proceso social, cultural e histórico que vivirá sus contradicciones propias de las luchas de clases que Obrador deja muy clara en la consigna de “solo el pueblo puede salvar al pueblo”. Así podemos afirmar la necesidad de acompañar las políticas de la 4T profundizando su contenido hasta alcanzar una nueva constitución acorde al momento histórico que queremos vivir en libertad y democracia con dignidad. Tal es el caso de la lucha por la renacionalización de la industria eléctrica, la eliminación del outsourcing, la moratoria de pagos de la cuantiosa deuda interna y externa, entre otras demandas y aspiraciones de los trabajadores del campo y la ciudad.

Desde esta perspectiva se presentan dos escenarios que deben definirse en los próximos días. Considerando que la coyuntura electoral se cierra el próximo 6 de junio del presente año, donde se juega el destino del país: profundizar la 4T o dar marcha atrás la presente transformación social. Los acontecimientos son muy claros esta disputa está en todos los frentes sociales en dos grandes bloques la derecha agrupada en la alianza PAN-PRI-PRD y la visión progresista de Morena filtrada por una actitud autoritaria que se corre al centro derecha, seguramente ya filtrada por los audaces dueños del dinero que ven en Morena un buen negocio.

El presente texto es una provocación al debate sobre la perspectiva de la AEBM, para profundizar el análisis de la coyuntura y asumir posiciones políticas colectivas que orienten las acciones de cientos de cuadros políticos que están dispuestos a una rebelión con digna rabia.

Son momentos para analizar y comprender la coyuntura electoral del 2021, esta que será un plebiscito a la 4T y la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador y que parece ser la última elección de Morena. No mentir, no robar, no traicionar son un simple cliché para sentirse dueños de este movimiento que desde la dirección nacional de Morena con su presidente espurio Mario Delgado va imponiendo sus orientaciones y candidatos que sin duda llevará a paralizar la 4T.

Es claramente observable el papel protagónico en la coyuntura de los políticos conservadores Marcelo Ebrad, Monreal y Gabriel García. Es importante preguntarnos por qué el silencio y la sumisión de los grupos progresistas de Morena en la dirección política nacional e incluso del mismo Obrador por que apoya estos grupos conservadores que sin duda imponen una crisis para paralizar el partido.

Ante estas estructuras autoritarias que gobiernan la dirección nacional de Morena, las respuestas han sido parciales y desarticuladas a nivel nacional, centrándose en la disputa de las candidaturas sin ir a cuestionar más de fondo el problema del partido electoral.

Esta misma tendencia se dio en Michoacán con un matiz más organizado por la experiencia de lucha en la entidad, misma que nos llevó a la conformación de la Asamblea Estatal de Bases de Morena (AEBM), a la sombra de fuertes liderazgos fue creciendo, desarrollando identidad en más de 80 municipio propiciando organización para incidir en la contienda electoral 2021, es importante señalar que muchos cuadros políticos crearon ilusiones y esperanzas en esta Asamblea.

Pero, cuando las contradicciones se ven insalvables es necesario tomar decisiones y es importante resaltar que hablar de coyuntura es hablar de tiempos, actores y objetivos para construir la perspectiva en escenarios a corto, mediano y largo plazo en esas utopías de construir mundos mejores. Desde ese contexto podemos visualizar un horizonte general con dos escenarios y sus matices.

Las pasadas elecciones federales en el 2018 fueron un huracán que plasmó una esperanza en las urnas con más de 30 millones de votos: por una nueva nación libre de corrupción, violencia, con bienestar, con justicia social y posibilidades de vivir en convivencia humana, fuera de esas políticas mercantilista que impone el neoliberalismo y sus personeros que acechan en Morena.

Esa es la Cuarta Transformación de nuestro horizonte. Proceso social, cultural e histórico que vivirá sus contradicciones propias de las luchas de clases que Obrador deja muy clara en la consigna de “solo el pueblo puede salvar al pueblo”. Así podemos afirmar la necesidad de acompañar las políticas de la 4T profundizando su contenido hasta alcanzar una nueva constitución acorde al momento histórico que queremos vivir en libertad y democracia con dignidad.

¿Abandonar organizadamente Morena? Con todas sus consecuencias de dejar a los arribistas, chapulines y mercaderes a su merced paralizando la 4T en su sentido social y regresar a las políticas clientelares del neoliberalismo con su corrupción. Así la elección del 2024 está en marcha para los conservadores, buscan borrar todo lo que les estorbe y poner a sus aliados en las candidaturas electorales. Es claro que con esto están poniendo en peligro el triunfo de Morena y la 4T al abandonar el partido no podemos callarnos debemos participar y denunciar por que salimos de morena y valorar cuál es nuestro papel en el presente proceso electoral como un movimiento social y político que se movilizará desde la 4T.

¿Mantener la disputa de Morena? Implica mantener la unidad en la AEBM entorno a la lucha interna en Morena por su dirección política, implica consolidar el movimiento social que se mueve por las reivindicaciones sociales y aspira incidir en los procesos electorales, para alcanzar esta perspectiva es necesario impulsar la formación política permanente que permita generar utopías colectivas. Es decir, pasar de la espontaneidad a la participación consciente y organizada, del movimiento “en sí” al movimiento “para sí”.

También sería importante señalar que las derrotas que viene son producto de la indolencia e imposición de no reconocer a los militantes y fundadores de Morena que con su valentía y perseverancia logran la gesta histórica de millones de votos para llegar a la presidencia a López Obrador y el proyecto de la 4T. Nada obliga a votar por chapulines, traidores y bandidos. Hagamos un último esfuerzo de estar ahí representados en esta contienda electoral con los representantes de la AEBM que sin duda con la organización social llevaremos al triunfo.

Morelia, Michoacán a 2 de abril de 2021.

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