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El título parecería extraño, y lo es, para quien no conoce la historia del trotskismo peruano y a Tito. Por ello, no se puede hacer la conexión entre uno y otro sin una explicación. Para quien escribe la vinculación es inmediata. Tito Prado fue un militante trotskista de más de 50 años de lucha en su Perú y ha fallecido hace unos días. Pedro Castillo, un dirigente surgido en la huelga de los maestros del Perú en 2017, acaba de ganar las elecciones peruanas imponiendo una severa derrota al establishment peruano, y a sus mentores entre ellos a Vargas Llosa que llamó a votar por la hija del dictador Fujimori para impedir el avance del comunismo.

Si algo tiene de grande este triunfo es que el pueblo del Perú profundo no cayó en la armadilla de la amenaza de la bandera roja en suela peruano. Juntó fuerzas y derrotó al neoliberalismo corrupto, forma que adquirió la dominación capitalista en el Perú rico robado, mejor dicho saqueado históricamente por los imperialistas.

El triunfo del maestro abre un período de expectativas radicales, de esperanza para todos los antiimperialistas y los pueblos latinoamericanos; seguramente habrá en Perú una alta polarización social donde la derecha va a hacer de todo para desestabilizar al gobierno (incluso posiblemente llamando a los cuarteles). Pero el pueblo peruano sabrá responder. Ya ganó las calles y va a ir comprendiendo que el destino del futuro gobierno se juega en estas. La experiencia con el llamado progresismo ya fue hecha cuando Humala subió al poder y se entregó a los grandes capitalistas, entre ellos las multinacionales brasileras.

Con Humala se volvió real una frase que repetía Hugo Blanco. “Hay gobernantes que son como violinistas, Toman el violín por la izquierda y tocan con la derecha”; así fueron los progresismos entre ellos Ollanta Humala.

De las experiencias se aprende. Los trabajadores, campesinos e indígenas peruanos necesitan no solo de fuerza y consistencia en su lucha sino también de los aportes de dirigentes con experiencia que hayan vivido estos cincuenta años de luchas peruanas e internacionales. Perú tiene una larga historia de luchas que ganaron fuerza después de la revolución cubana y el trotskismo ha estado vinculada a ellas desde la revolución agraria en los valles de la Convención y Lares en el departamento del Cuzco.

Fue allí donde Hugo Blanco dirigió al campesinado e hizo la reforma agraria. Se recuperaron las tierras, se echaron a los gamonales (terratenientes) que poseían y mandaban estos valles. Otra gran jornada también protagonizada con peso por el trotskismo fue la construcción del FOCEP (Frente Obrero y Campesino Peruano) al inicio de los ochenta en el que también militaba Hugo Blanco y Tito Prado. Mas recientemente en el inicio del siglo la Marcha de los Cuatro Suyos contra la dictadura de Fujimori.

En esta nueva situación que se vive en Latinoamérica y Perú como parte de ella, los internacionalistas tenemos que apostar en la unión entre la experiencia y las nuevas fuerzas. La historia no se pierde. Nuevos cuadros la continúan

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