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Via Tribuna Popular

Los representantes políticos de las dos fracciones más importantes de la burguesía nacional se han puesto de acuerdo en México a fin de establecer las bases para dar continuidad a un proceso de negociaciones políticas que tiene tiempo desarrollándose y arrojando resultados concretos en beneficio de los enemigos del pueblo venezolano.

Por un lado, tenemos al Gobierno de Nicolás Maduro y la dirección entreguista del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en representación de los intereses de los poderosos nuevos ricos formados a la sombra de los negocios estatales. Del otro lado, el ala de la derecha, encabezada por Juan Guaidó, Henrique Capriles y los partidos socialdemócratas, en representación de la burguesía nacional tradicional y los intereses de los grupos monopólicos transnacionales estadounidenses y europeos.

Es necesario recordar que la fracción de la derecha opositora actúa en abierta subordinación a los intereses del imperialismo estadounidense y europeo, de allí que su fuente para forzar las negociaciones provenga del nocivo impacto de las sanciones coercitivas, unilaterales e ilegales impuestas por las potencias imperialistas contra el país.

Dada esta composición de clases de las dos fuerzas políticas que se reúnen en México, queda claro que el contenido de los llamados “diálogos de paz” girará en torno a sus intereses. Por eso, cuando hablan de negociaciones para la “estabilidad” o para la “salvación nacional”, se refieren a la creación de condiciones para garantizar su propia estabilidad y su salvación, en detrimento de los intereses del país y del pueblo trabajador de la ciudad y el campo.

El memorándum de entendimiento de México tiene como bases reales los acuerdos económicos previos, dirigidos a dar garantías a los capitales privados. Tanto el Gobierno como la oposición de derecha coinciden en el actual ajuste económico de contenido neoliberal que impone la política de liberación de precios, la dolarización de facto de la economía, las privatizaciones de activos públicos, el retorno de empresas públicas y tierras agrícolas al capital privado y los terratenientes, las políticas de flexibilización fiscal, la apertura al capital privado en el sector petrolero, la política de destrucción de salarios y la desregulación de las relaciones laborales. Así como también, las importantes promesas al capital privado nacional y extranjero de jugosas ganancias con las Zonas Económicas Especiales y las expectativas de una reforma de la Ley de Hidrocarburos con la que se pretende privatizar el negocio petrolero y reducir la capacidad del Estado para captar la renta petrolera.

Es por ello que la clase trabajadora, el campesinado y los sectores populares, no pueden llamarse a engaño con los diálogos de la burguesía en México. No son nuestros intereses y necesidades las que importan en la agenda de los representantes políticos de la rapaz burguesía nacional y transnacional; todo lo contrario: es sobre el sacrificio de nuestras conquistas y derechos, y cargando sobre nuestros hombros todo el peso de la crisis y de las sanciones ilegales imperialistas, que hoy estas dos fuerzas políticas de la burguesía se dan la mano y aspiran firmar la “pipa de la paz”.

Una muestra de esta realidad es que, mientras los diálogos dan resultados rápidos en la liberación de personajes de la derecha implicados en agresiones extranjeras contra el país, muchos trabajadores continúan presos producto de una creciente política de judicialización y criminalización de las luchas obreras, sindicales y campesinas.

Pero la evidencia va más allá: mientras los diálogos generan respuestas rápidas a las demandas de los empresarios de pagar menos impuestos y liberar precios, las exigencias de los trabajadores por un salario igual a la canasta básica y contra los despidos ilegales son desechados.

El Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV) rechaza y condena esta farsa de diálogos que se impone de espaldas a las demandas y reales necesidades del pueblo trabajador de la ciudad y el campo.

 Denunciamos ante el pueblo venezolano que el objetivo de los diálogos de México es consolidar el pacto burgués para el reparto de las riquezas del país entre los capitalistas nacionales y extranjeros, al mismo tiempo que impone un ajuste económico anti-popular. Todo esto, además, garantizando una grotesca impunidad a quienes amasaron grandes fortunas amparados en la corrupción y a quienes propiciaron sanciones ilegales extranjeras contra el país y se apropiaron de recursos propiedad de la nación.

Hoy más que nunca, los trabajadores debemos estar unidos para luchar contra la ofensiva que el pacto burgués de México impondrá contra nuestros derechos y la soberanía del país.  

Ayer fue el pacto de Punto Fijo; hoy será el Pacto de México. Con nuevos y viejos actores, pero siempre contra los intereses del pueblo trabajador y de la Patria. 

La clase trabajadora, el campesinado y las fuerzas populares debemos construir la Alternativa de carácter Popular y Revolucionario frente al nuevo pacto de élites.



Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV)

Caracas, 17 de Agosto de 2021

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